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Curso: “Deber de memoria y justicia de género: pluralidad de voces y testimonios en medios digitales”

IMG_2924Duración: 20 horas (5 sesiones)

Horario: sábados de 10 a 14 horas, del 04 de mayo al 08 de junio de 2019


En este curso discutiremos las razones por las cuáles las memorias colectivas no pertenecen a la historia oficial, ya que la fuerza de sus demandas por justicia, las incita a una visibilidad que no se agota en las formas espectaculares y tradicionales del recuerdo, o en las prácticas estetizadas de los medios de comunicación, sino que ponen en marcha nuevas formas de movimientos sociales y de colectividades políticas, es decir, organizan de otras maneras lo público y la experiencia en común.
Con ejemplos como las rondas de las madres de Plaza de Mayo, las movilizaciones contra la violencia feminicida o el activismo digital, se mostrará que las memorias colectivas no pueden ser homogeneizadas o estandarizadas, ni reducidas a un contenido específico, en ellas habita una pluralidad de voces, experiencias y testimonios.

Objetivos específicos

  • Reconsiderar el valor de la experiencia en la construcción de la memoria histórica y sus efectos políticos. 
  • Analizar las formas de significación de la experiencia de la memoria. 
  • Discutir el significado y las implicaciones de la memoria histórica. 
  • Analizar la relación entre la memoria y acción política. 
  • Elaborar un ejercicio crítico sobre el papel de los medios de comunicación y digitales en la conformación de la memoria, sus narrativas y su función en la construcción de la memoria colectiva y las prácticas políticas. 

Forma de evaluación

  • Dos ensayos
  • Dos prácticas digitales
  • Una propuesta final

Público al que va dirigido

Filósofos interesados en las prácticas digitales con incidencia política; comunicadores interesados en temas de género, diversidad y exclusión, así como personas relacionadas con museos dedicados a la recolección de la memoria colectiva y personas que participen en movimientos sociales.
1. Formas de producción de la significación y de la experiencia de la memoria
La memoria colectiva como una forma de recuerdo que asedia la vida pública hasta conformarse como pasado común.
2. Memoria histórica y acción política.
Efectos de visibilización de la violencia feminicida y formas discursivas que producen un memorial.
Vocabulario para pensar lo político y lo histórico.
3. Memoria histórica y caducidad.
Fantasmagorías que inciden en la vida común. Intervenciones efímeras que no responden a la lógica medios-fines.
4. Museos, memoriales, efectos políticos y memoria colectiva
Nombrar
Estetizar
Visibilizar
5. Medios de comunicación y construcción de la memoria colectiva
Lo técnico y lo estético.
Deber de memoria y justicia de género en plataformas digitales.

Bibliografía
Arendt, Hannah (2016). La Condición Humana. Trad. Ramón Gil Novales. México, Ed. Paidós.

Bauman, Zygmunt (2006). Memoria y holocausto. Trad. de Ana Mendoza. Madrid, Sequitur, 2006.

Benjamin, Walter (2004) La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Trad. de Andreas E. Weikert. México, Ítaca.

Burke, Peter (2003), Formas de hacer historia. Trad. Gil Aritsu, José Luis y Martín Arribas, Francisco, Madrid España, Editorial Alianza

Butler, Judith (2017), Cuerpos aliados y lucha política: Hacia una teoría performativa de la asamblea. Planeta.

Didi-Huberman, Georges (2015). Ante el tiempo: Historia del arte y anacronismo de las imágenes. Trad. Antonio Oviedo. Buenos Aires Argentina. Adriana Hidalgo editora

Debord, Guy (1995). La sociedad del espectáculo. Trad. Vicuña Navarro, Rodrigo. Santiago de Chile, Ed, Naufragio https://www.youtube.com/watch?v=hJTuVaEKGPo&t=360s

Déotte, Jean-Louis (1998). Catástrofe y Olvido. Las ruinas, Europa, el Museo. Trad. Justo Pastor Mellado. Santiago de Chile. Ed. Cuarto Propio.

Déotte, Jean-Louis (2013). La época de los aparatos. Trad. Antonio Oviedo. Buenos Aires Argentina. Adriana Hidalgo editora

Eglash, Ron (et-al) (2004). Appropriating technology. Vernacular science and social power. Estados Unidos. University of Minessota Press.

Ellul, Jacques (1973). Propaganda. The formation of men’s attitudes. Estados Unidos. Ed. Vintage.

Ihde, Don (2015). Post-fenomenología y tecnociencia. Trad. Cabañes, Euridice. España. Sello AG.

LaCapra, Dominick (2006). Historia en tránsito. Experiencia, identidad, teoría crítica. Trad. de Teresa Arijón. Buenos Aires, F.C.E.

Latour, Bruno (2007). Nunca fuimos modernos. Trad. Víctor Goldstein. Buenos Aires, Argentina. Ed. Siglo XXI.

Martínez de la Escalera, Ana María (2004). El presente cautivo. Siete variaciones sobre la experiencia moderna. México, Edere.

Ríos, María (Coordinadora), (2015). Estética de las imágenes y sus representaciones sociales. México. AMEST.

Simondon, Gilbert (2015). La individuación: a la luz de las nociones de forma y de información. Trad. Pablo Ariel Ires. Buenos Aires, Argentina. Ed. Cactus.

Skopin, Denis (2015). La photographie de groupe et la politique de la disparition dans la Russie de Staline. Editions L’Harmattan.

SEMBLANZAS
Ana María Martínez de la Escalera
es Doctora en Filosofía por la UNAM. Catedrática de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras y de Técnicas filosóficas en el SUAyED, FFyL, UNAM. Su línea de investigación es la Teoría y el Pensamiento crítico moderno y contemporáneo. Los campos problemáticos que aborda son: Problemas de la alteridad y los modos de exclusión, críticade género, aparatos de la producción artística y producción colectiva de sentido. Desde 1998 coordina varios seminarios de investigación dentro de programas como PAPIIT, PAPIME y recientemente PIFFyL. Ha sido coordinadora y editora de la colección Ejercicios de Memoria, en el IIFilológicas, UNAM y editó para el PUEG,UNAM Estrategias de Resistencia (2007) y Feminicidio. Actas de denuncia y controversia (2010); en 2013-14 publica el libro impreso por Juan Pablos y la herramienta digital Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político, Estos pueden ser descargados en: ae.filos.unam.mx
Ha publicado en libros colectivos, tanto artículos, ensayos como capítulos (150); ha participado en congresos nacionales e internacionales. Pertenece al PRIDE, categoría “D”; y al SNI, categoría I. Desde 2004 coordina el Seminario Alteridad y exclusiones.

Erika Lindig Cisneros
es Doctora en Filosofía por la UNAM (Ciudad de México, México) y profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma institución en las áreas de Filosofía del lenguaje y Estética. Su línea principal de investigación es la Teoría crítica del discurso. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. A partir del año de 1999 participa en una serie de proyectos de investigación que han abordado desde una perspectiva crítica los problemas de la alteridad en relación con el discurso de las humanidades y el de los activismos sociales. Es coeditora y coautora de los libros Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político, FFyL, UNAM/Juan Pablos, México, 2013; Convergencias teóricas. Usos y alcances de la retórica. Homenaje a Helena Beristáin, UNAM, México, 2015; La fuerza del discurso, UNAM, México, 2018; Usos y abusos del discurso: Ejercicios retóricos sobre política y sociedad. UNAM, México, en prensa; La seducción del texto. Nuevos ensayos sobre retórica y literatura. UNAM, México, en prensa; de la herramienta digital Alteridad y exclusiones y de múltiples artículos y capítulos de libros.

Francisco Barrón
Candidato a Doctor en Filosofía por el Programa de Doctorado en Filosofía, UNAM. Ha participado en varios proyectos de investigación como: “Memoria y Escritura”, “Políticas de la memoria”, “La cuestión del sujeto en el relato”, “Diccionario para el debate: Alteridades y exclusiones” (http://ae.filos.unam.mx/), “Estrategias contemporáneas de lectura de la Antigüedad grecorromana” (http://elea.unam.mx/) y “Herramientas digitales para la investigación en humanidades”.
Se ha dedicado al estudio del pensamiento griego antiguo, francés contemporáneo (Gilles Deleuze, Jacques Derrida, Louis Althusser, Michel Foucault, etcétera) y de los filósofos alemanes Friedrich Nietzsche y Walter Benjamin. Sus intereses son las relaciones entre la estética y la política, y los problemas especulativos sobre la relación entre la técnica, el arte, el lenguaje y el cuerpo.
Actualmente coordina el Proyecto de Investigación Seminario de tecnologías Filosóficas (http://stf.filos.unam.mx/) y es vocal en el Comité Ejecutivo de la Red de humanistas digitales (http://www.humanidadesdigitales.net/). Además se dedica a la planeación, desarrollo, creación de contenidos y coordinador de asesores de la plataforma digital de acompañamiento en los bachilleratos tecnológicos del país, para la Coordinación Sectorial de Desarrollo Académico de la Subsecretaría de Educación Media Superior, de la Secretaría de Educación Pública (http://humanidades.cosdac.sems.gob.mx/plataformas.html).

Francisco Salinas Romero
Aspirante a maestro en humanidades por la UAEM con una investigación sobre tecnología digital, analizando las formas en que se ha modificado la experiencia mediante el análisis de vocabularios como “memoria”, “montaje”. Se ha dedicado al estudio de diversos pensadores, tales como Nietzsche, Walter Benjamin y principalmente Kant, en su faceta política. Pertenece desde 2009 al seminario Alteridad y Exclusiones, y también ha colaborado con el seminario Tecnologías Filosóficas. Ha dado clases a nivel bachillerato y a nivel medio, impartiendo diversas materias. Además de co-coordinar el taller sobre perspectivas de género en el museo de la mujer

María León Magaña
Lic. en Comunicación y Periodismo, Mtra. en Filosofía de la Ciencia, con especialidad en estudios Filosóficas sobre Sociedad, Ciencia y Tecnología. Miembro fundador e integrante activo del Seminario de Tecnologías Filosóficas. Miembro del Seminario Alteridad y Exclusiones.
Sus líneas de investigación son: bases de datos y producción de conocimiento transdisciplinar; pensamiento tecnológico, algoritmos y producción colectiva de conocimiento; autonomía tecnológica y discusión pública de la tecnología.
Ha trabajado en el campo de la divulgación de la ciencia y actualmente es responsable del Laboratorio de Medialidad y Reflexión en el Laboratorio de Tecnologías El Rule.

Lourdes Enriquez Rosas
Es abogada y maestra en Filosofía del Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha especializado en crítica de género y análisis del discurso. . Es integrante del Seminario interdisciplinario de investigación “Alteridad y Exclusiones” en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordina el grupo de trabajo sobre derechos reproductivos en el Programa Universitario de Bioética. Forma parte del Consejo Técnico del Laboratorio Nacional Diversidades alojado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y también colabora en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM.

Circe Rodríguez
Docente e investigadora, licenciada en Artes Visuales, maestra y doctora en Filosofía con especialidad en estética por la UNAM. Realizó una estancia de investigación posdoctoral en la UAEM Morelos. Sus líneas de investigación se centran en el arte contemporáneo; los problemas estéticos contemporáneos; así como las relaciones que se establecen entre el arte, la política y el pensamiento estético. Cuenta con experiencia docente a nivel bachillerato, licenciatura y posgrado en materias prácticas relacionadas con la producción artística, y teóricas vinculadas al pensamiento estético, la historia del arte y la filosofía. Ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales; ha participado en congresos nacionales e internacionales. Pertenece al Seminario Alteridad y exclusiones desde 2010 y formó parte del seminario Figuras del discurso UAEMorelos

Mayra Citlali Rosas
Artista e investigadora interdisciplinaria, estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, doctora en Historia del Arte, concluyó una estancia de investigación posdoctoral en el área de Diseño y Ciencias Naturales en la UAM Cuajimalpa. El eje de investigación en sus recientes talleres, textos y cursos es la figura del monstruo y el cine de terror como dispositivos de reflexión estética, política e histórica de América Latina. Actualmente investiga y experimenta con las noción de “teratologías de lo femenino”, “cuerpo abierto” y “traducción” a través del formato de libro de artista y fanzine con exploraciones en collage, foto, ilustración, intervención corporal, textil y movimiento. Dos de sus colecciones en fanzine son: Programa para la mujer cuyo objetivo es deconstruir las narrativas de lo femenino contenidas en revistas para “amas de casa” como La familia en los años cincuenta y sesenta. la segunda colección es Monstruologías que aborda las figuras de cuerpos disidentes (enfermedad, la flor y el sujeto mujer, las caníbalas y lo salvaje). Docente en Centro Nacional de las Artes y Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Sandra Escutia Díaz
Licenciada en Filosofía, Mtra. En Estudios Latinoamericanos y actualmente realiza estudios de doctorado en Filosofía. Todos estos estudios han sido cursados en la UNAM. Otros estudios: Diplomados realizados en diferentes universidades españolas: Criminología, Antropología Forense Psicología Jurídica Forense Docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Líneas de investigación: feminismos, masculinidades y masculinidades en la infancia. Proyecto Para la Innovación y Mejoramiento de la Enseñanza, PAPIME/DGAPA/UNAM PE404115, “Cuerpo, territorio y violencia en Nuestra América. Cartografías materiales y simbólicas”, 2015-2017.  Proyecto de Investigación PAPPIT/UNAM IN400511-3 “Espacio, dialéctica y cuerpo. Hacia una simbólica desde Nuestra América”, 2011-2013. Coordinadora del Seminario Permanente “Dialéctica, Cuerpo y Lógica”, desarrollado en la sala Rafael Heliodoro Valle, Torre II de Humanidades, Ciudad Universitaria UNAM, de 2009 a 2012.

Ágata Pawlowska
Maestra y Candidata a Doctora en Filosofía Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Entre sus líneas de investigación se encuentran la islamofobia, el terrorismo, el racismo y la construcción de la figura del enemigo. Ha participado como ponente en los congresos nacionales e internacionales y ha publicado sus trabajos en las revistas y libros especializados. Es integrante de los grupos de investigación: “Imaginarios nacionales”, “Alteridades y exclusiones”; y “Teoría Crítica desde las Américas”; Es Logoterapeuta por Sociedad Mexicana de Análisis Existencia y Logoterapia; y docente de filosofía en el nivel superior en el Instituto Científico Técnico y Educativo, Universidad Panamericana y Universidad Pontificia.

INFORMES Y CONTACTO: 

5622-8222 Ext. 41899, 41900
56222903, 56222904
http://ec.filos.unam.mx/
atención: Lunes a viernes, de 9:30 a 14:30, y de 16:30 a 20:30 Hrs.
educacioncontinua.filos@gmail.com
@educonffyl1

Género, arte y memoria de las luchas

El pasado 16 de febrero se llevó a cabo la sesión del taller “Perspectivas críticas sobre ciudadanía, género, derechos humanos y desarrollo sostenible” en el Museo de la mujer. En esta ocasión la Dra. Ana María Martínez de la Escalera y la Dra. Circe Rodriguez conversaron sobre el “Taller de Arte e Ideología”. Puede verse la conversión acá.

Participaciones en el Museo de la Mujer

En defensa de los derechos sexuales y reproductivos

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

Cuarta parte

Taller sobre derechos humanos y género

Primera parte

Segunda parte

Presentación de libro

“Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político”

Taller “Cuerpo, Género y Tecnología”

Sesión Francisco Salinas 

Taller “Perspectivas críticas sobre ciudadanía, género, derechos humanos y desarrollo sustentable”

Sesión Francisco Barrón

Sesión Lourdes Enríquez

Sesión Ana María Martínez de la Escalera

Sesión Elena León

 

Friedrich Nietzsche: la promesa de una herencia

Ana María Martínez de la Escalera

*Descargar el texto completo

1. La muerte de un filósofo

El dolor verdadero de la vejez era la ausencia de examen, o sea, el horror de vivir sin ser observado.

Yalom

El veinticinco de agosto de 1900, en el mediodía de Weimar, Friedrich Nietzsche moría víctima de una dolencia que los mé­ dicos no acertarían a nombrar. Irónicamente, el cuerpo enfermo del que fuera el más agudo diagnosticador de nuestro presente, se resistía a ser diagnosticado. Entre tanto, la ciudad que alber­ gara su agonía, no daba señal de duelo: muy pocos ciudadanos se enteraron del hecho, y de ellos sólo unos cuantos tuvieron la osadía de llorar al primer filósofo del porvenir. La muerte fue con seguridad una liberación del dolor y la letargia de la mente en los que estaba sumido, y sin duda, “del horror de vivir sin ser observado”.

Ese día, mientras moría el hombre, el filósofo póstumo nacía a la historia. a la leyenda y a la memoria, las que, como es sabi­ do. son imposibles sin la muerte. De ellas, es la memoria la en­ cargada del duelo, de resu(s)citar al muerto (devolviéndolo a la vida y renovando la incitación a pensar), mediante la narración. Pero, ¿de cuál vida hablamos? ¿Acaso nos referimos a la vida del hombre o a la del filósofo? ¿Existe, pues, diferencia entre ellas? ¿Sobrevive el filósofo a su cuerpo temiendo no saber morirse de muerte natural?

El filósofo transgrede la ley natural de la mortalidad, detiene la muerte porque escribe: en la escritura sobrevive a su propio corazón y vive una vida después de la vida que, desde los anti­ guos romanos, denominamos fama (o gloria, notoriedad, re­ nombre, lustre y que, últimamente, se ha visto suplantada por esa parienta pobre que llamamos éxito público).

Se ha dicho que la fama es una dama muy difícil de compla­ cer, y que Nietzsche nunca dio la impresión de haber consegui­ do dominar el sutil arte que requiere su cortejo. Es posible que su conocido talante melancólico lo hubiera inmunizado contra las lisonjas y zalamerías de la dama en cuestión y contra esa enfennedad de la vanidad que hoy llamamos narcisismo. Vacu­ nado contra el entusiasmo pasajero que proporciona el éxito, confiesa a sus íntimos echar de menos el reconocimiento que a otros pensadores alemanes se les da por descontado. En sus últimos años de vida lúcida, esa ausencia de reconocimiento profesional, sumada a un orgullo rebelde, le harán abrazar la condición de extranjero, en nada ajena a la condición de filóso­ fo. La filosofía le ha enseñado que sólo el trabajo en la más completa soledad -soledad de la crítica- es provechoso, su propia naturaleza humana le recuerda lo contrario: no le será posible, según se disculpa en sus cartas, permanecer mucho tiempo extraño a la compañía de los otros.

Es propio de ciertos filósofos defender la extranjería, la sole­ dad y la completa alteridad del “espíritu libre” (aunque este último sólo sea –como sabemos- una ilusión) como el mejor remedio contra la estupidez del sentido común y el filisteísmo del pensamiento. Pero, no nos debemos dejar engañar por este “gran desasimiento” (HDH:37): el filósofo aspira a ser leído, aunque no necesariamente comprendido, y, sobre todo, desea

influir en la vida del pensamiento y en las acciones de los hom­ bres; anhela dejar una huella, su huella. En realidad, está con­ vencido de que ese es su destino. Por lo visto, la melancolía del filósof0 que sobreviene con la conciencia de su propia mortalidad, produce un deseo incolmable de sobrevida (deseo de obra le llama acertadamente Valverde; Nietzsche le llamará “voluntad de salud”), es decir de alegría del pensamiento, de gozosa potencia capaz de derrotar a la muerte. Por su parte, la civilización occidental no ha abandonado a su suerte a los poetas y a los filósofos; ha inventado instituciones como la glo­ ria, la fama y la notoriedad para dar la batalla final contra la

muerte: ellas constituyen a su manera, modalidades de la me­ moria y el olvido.

La fama

La recompensa final otorgada a los muertos es no tener que volver a vivir ya más.

Yalom

Caprichosa como toda mujer a la que parodia, la gloria es, no obstante, una institución viril. Aliada del poder y la barbarie, la fama se ha relacionado más con sus detentadores, que con sus víctimas. El lustre del nombre o notoriedad precisa naturalezas fuertes, arrolladoras, poco propensas a la compasión y la pie­ dad. La tradición occidental cristiana reconoce pocas heroínas, poetas o filósofas, aunque preserva el recuerdo de un número elevado de santas y mártires. Pero la santidad es algo muy dis­ tinto de la gloria, la fama y el lustre. Mientras la primera condi­ ción acepta rendidamente la muerte propia en nombre del otro, las tres siguientes hacen como si la muerte y el otro -como si la muerte del otro– no existieran. Desde luego, para la gloria no es el hombre el que pervive, sino el nombre propio y por ende ha decidido sólo ser reconocida mediante la voz “renombre”. En nuestra cultura la fama, la vida después de la vida del filósofo, no alcanza a distinguirse del nombre propio. Platón y el platonismo o Aristóteles y el aristotelismo son nombres que damos indistintamente a un individuo, su obra, su herencia y su influencia sobre generaciones futuras. El exceso de significa­ ción, de historia que el nombre indica, es lo que denominamos renombre. A estos efectos, el renombre actúa como una tenden­ cia a la repetición, a la transmisión y conservación de lo dicho; especie de fuerza de gravedad o fuerza centrípeta que mantiene unidos y centrados los conceptos y categorías que constituyen el campo semántico de una filosofía, que mantiene el equilibrio entre el estilo autoral (las maneras del decir) y la dimensión realizativa del discurso singular (las maneras del hacer). La fama es la encargada de inmovilizar la semántica y la pragmá­ tica de cada autor en cuestión, actuando no a favor del tiempo sino a contrapelo: negándose a resignificar y contextualizar los textos, eliminando el poder de los lectores sobre la escritura y la ocasión, oportunidad y posición que marcan toda lectura.

La gloria es una hija malagradecida de la institución retórica que, tras haberla criado con largueza, se ha dado cuenta que ha llegado el momento de meterla en cintura. Ningún producto del ingenio humano puede librarse del uso, del paso del tiempo y del olvido, del azar de las circunstancias. La fama ha querido negar la historia, el cambio; no ha podido sin embargo imponer relaciones estables, más allá del uso y el abuso, entre los lecto­ res y las obras. Corno renombre, la fama es una forma de ac­ción del tiempo sobre el nombre propio, que lo duplica, lo con­ vierte en su propia imagen o emblema paródico. Pero, con el fin de conservar y transmitir esa misma imagen, debe olvidar convenientemente lo que considera innecesario, lo irrepetible y original que habita la obra.

Es ahí donde finalmente se justifica -paradójicamente- el orgullo alegre del filósofo: la fama que se desteje por la noche, debe tejerse por la mañana. Porque Nietzsche sabe que no ha sido comprendido, y que quien quiera comprenderlo deber ini­ ciar, siempre una vez más, el lento aprendizaje de la lectura. De hecho somos conscientes de la dificultad de leer e interpretar a Nietzsche el día de hoy, incluso sin el agregado de la falsifica­ ción de su pensamiento (como sugiriera Colli), argumento que está siendo revisado a últimas fechas.

2. La filología

El segundo prólogo a su libro Aurora, firmado en la Alta En­ gadina en 1886, insiste en esta modalidad de lectura, más pro­ pia de un filólogo que de un filósofo. Con el tiempo invertirá su fórmula declarando que hace falta un filósofo para evitar la tiranía del lenguaje sobre el pensamiento. Oigamos al mismo Nietzsche:

“Pero, en fin de cuentas, ¿por qué habremos de decir tan alto y con tal ardimiento lo que somos, lo que queremos y lo que no queremos? Miremos el asunto más friamente, más cuerdamen­ te,.. .” Y agrega: “Ante todo, digámoslo lentamente…Tal libro y tal problema no tienen prisa; y, además, nosotros somos ami­ gos del “lento” yo, así como mi libro. No en vano he sido filólogo, y aún lo soy. Filólogo quiere decir maestro en la lengua lenta, y que acaba por escribir lentamente. Pero no sé que sea esto s610 un hábito en mí, es que es un gusto mío, ¿un gusto maligno quizás? No escribir acerca de otra cosa que de aquello que podría desesperar a los hombres que “se apresuran”. Pues la filología es ese arte venerable que ante todo exige una cosa de sus admiradores: mantenerse aparte, tomarse tiempo, hacer­ se silencioso, hacerse lento; un arte de orfebrería y una pericia de orfebrería en el conocimiento de la “palabra”, un arte que exige un trabajo sutil y delicado y que no realiza nada si no tra­ baja con lentitud. Pero precisamente a causa de ello es hoy más necesario que nunca, justamente por la circunstancia de que encanta y seduce más, en medio de una edad de “trabajo”, es decir, de precipitaci6n, de apresuramiento indecente que se enardece y que quiere acabar pronto todo lo que emprende, in­ cluso el libro. Este arte a que me refiero…enseña a leer bien, es decir a leer despacio, con profundidad, con reparos y precau­ ciones, con dedos y ojos delicados… Amigos pacientes, este li­bro no pide más que lectores y filólogos perfectos; “aprended” a leerme bien”. (Aurora: 16)

¿Quién entre nosotros le ha tomado la palabra? ¿Quién se ha atrevido a aceptar el convite de sus palabras y ha entrado a la “fiesta del pensamiento”? Nos hemos quedado aguardando a la puerta temerosos, quizás, de que la fiesta de la lengua fuera, en el fondo, la celebración del orgullo desmedido. Es conve­ niente recordar que detrás de la vanidad del filósofo hay un le­ gado que es preciso recuperar, actualizar.

3. Su legado

Los maestros deben ser despiadados porque el mundo es despiadado, vivir y morir son despiadados…

Yalom

Nietzsche no parece haber tenido dudas respecto al papel que su obra debía jugar en la historia de Europa. Así lo hace saber a Helen Zimmem, quien evoca un encuentro con el filósofo en 1884: “Una vez me confió que esperaba que un día se creara una cátedra dedicada enteramente a su filosofía.” (Claudio Pozzoli, Nietzsche nei ricordi e nelle testimoniarze dei contem­ poranei, Milan Rizzoli, 1990: 333) Parecía pensarlo no tanto como un reconocimiento a su valía como pensador cuanto una nueva necesidad escolar para los tiempos que se avecinaban: una manera de educar con vistas al porvenir. Desafortunada­ mente su interés en la enseñanza yen su porvenir solo sería

tomado en cuenta por la escuela fascista, la que puso en acto una sistemática de la voluntad de poder.

Además de habemos legado la posibilidad de concebir a la filosofía como fiesta del pensamiento -elebración de la des­ trucción de la metafísica-, Nietzsche nos ha prometido recu­ perar el vínculo entre vida y obra, entre la acción y el decir. No se trata sin embargo de una promesa fácil de consumar: exige ser “hombres venidos del extranjero” (solitarios) en la propia lengua, en la propia institución, en la historia. Vivimos “tiem­ pos de oscuridad” (Arendt), tras la muerte de dios, la promesa ha dejado de ser esperanza de renacimiento, se ha vuelto una promesa sin medida común, sin garantía. Sin una promesa que pueda ser medida por su realización, sino por lo que ella misma pone en acción hoy, cuando se la enuncia con claridad, necesi­ tamos ser cuidadosos. Quizás, como Heidegger pensaba, la promesa nietzscheana es el eterno retorno: el asumir el pasado sin reserva ni remordimiento y el porvenir sin utopía sentimen­ tal. En este sentido, no salvaremos a Nietzsche desconociendo lo que en su nombre fue pronunciado o lo que en su nombre fue puesto en acción, pero tampoco lo podemos exonerar de la responsabilidad filosófica e histórica moralizando su voluntad de poder o su nihilismo. Quizás sólo la genealogía de su obra pueda comprometerse con una responsabilidad más allá de lo jurídico, de lo directamente imputable. Debemos interrogar al pensamiento nietzscheano más que a la culpa. Así, la promesa de la escritura nietzscheana enunciada en la expresión “somos hombres que nacemos póstumos” ser una incitación al pensa­ miento antes que una renuncia.