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Curso: “Deber de memoria y justicia de género: pluralidad de voces y testimonios en medios digitales”

IMG_2924Duración: 20 horas (5 sesiones)

Horario: sábados de 10 a 14 horas, del 04 de mayo al 08 de junio de 2019


En este curso discutiremos las razones por las cuáles las memorias colectivas no pertenecen a la historia oficial, ya que la fuerza de sus demandas por justicia, las incita a una visibilidad que no se agota en las formas espectaculares y tradicionales del recuerdo, o en las prácticas estetizadas de los medios de comunicación, sino que ponen en marcha nuevas formas de movimientos sociales y de colectividades políticas, es decir, organizan de otras maneras lo público y la experiencia en común.
Con ejemplos como las rondas de las madres de Plaza de Mayo, las movilizaciones contra la violencia feminicida o el activismo digital, se mostrará que las memorias colectivas no pueden ser homogeneizadas o estandarizadas, ni reducidas a un contenido específico, en ellas habita una pluralidad de voces, experiencias y testimonios.

Objetivos específicos

  • Reconsiderar el valor de la experiencia en la construcción de la memoria histórica y sus efectos políticos. 
  • Analizar las formas de significación de la experiencia de la memoria. 
  • Discutir el significado y las implicaciones de la memoria histórica. 
  • Analizar la relación entre la memoria y acción política. 
  • Elaborar un ejercicio crítico sobre el papel de los medios de comunicación y digitales en la conformación de la memoria, sus narrativas y su función en la construcción de la memoria colectiva y las prácticas políticas. 

Forma de evaluación

  • Dos ensayos
  • Dos prácticas digitales
  • Una propuesta final

Público al que va dirigido

Filósofos interesados en las prácticas digitales con incidencia política; comunicadores interesados en temas de género, diversidad y exclusión, así como personas relacionadas con museos dedicados a la recolección de la memoria colectiva y personas que participen en movimientos sociales.
1. Formas de producción de la significación y de la experiencia de la memoria
La memoria colectiva como una forma de recuerdo que asedia la vida pública hasta conformarse como pasado común.
2. Memoria histórica y acción política.
Efectos de visibilización de la violencia feminicida y formas discursivas que producen un memorial.
Vocabulario para pensar lo político y lo histórico.
3. Memoria histórica y caducidad.
Fantasmagorías que inciden en la vida común. Intervenciones efímeras que no responden a la lógica medios-fines.
4. Museos, memoriales, efectos políticos y memoria colectiva
Nombrar
Estetizar
Visibilizar
5. Medios de comunicación y construcción de la memoria colectiva
Lo técnico y lo estético.
Deber de memoria y justicia de género en plataformas digitales.

Bibliografía
Arendt, Hannah (2016). La Condición Humana. Trad. Ramón Gil Novales. México, Ed. Paidós.

Bauman, Zygmunt (2006). Memoria y holocausto. Trad. de Ana Mendoza. Madrid, Sequitur, 2006.

Benjamin, Walter (2004) La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Trad. de Andreas E. Weikert. México, Ítaca.

Burke, Peter (2003), Formas de hacer historia. Trad. Gil Aritsu, José Luis y Martín Arribas, Francisco, Madrid España, Editorial Alianza

Butler, Judith (2017), Cuerpos aliados y lucha política: Hacia una teoría performativa de la asamblea. Planeta.

Didi-Huberman, Georges (2015). Ante el tiempo: Historia del arte y anacronismo de las imágenes. Trad. Antonio Oviedo. Buenos Aires Argentina. Adriana Hidalgo editora

Debord, Guy (1995). La sociedad del espectáculo. Trad. Vicuña Navarro, Rodrigo. Santiago de Chile, Ed, Naufragio https://www.youtube.com/watch?v=hJTuVaEKGPo&t=360s

Déotte, Jean-Louis (1998). Catástrofe y Olvido. Las ruinas, Europa, el Museo. Trad. Justo Pastor Mellado. Santiago de Chile. Ed. Cuarto Propio.

Déotte, Jean-Louis (2013). La época de los aparatos. Trad. Antonio Oviedo. Buenos Aires Argentina. Adriana Hidalgo editora

Eglash, Ron (et-al) (2004). Appropriating technology. Vernacular science and social power. Estados Unidos. University of Minessota Press.

Ellul, Jacques (1973). Propaganda. The formation of men’s attitudes. Estados Unidos. Ed. Vintage.

Ihde, Don (2015). Post-fenomenología y tecnociencia. Trad. Cabañes, Euridice. España. Sello AG.

LaCapra, Dominick (2006). Historia en tránsito. Experiencia, identidad, teoría crítica. Trad. de Teresa Arijón. Buenos Aires, F.C.E.

Latour, Bruno (2007). Nunca fuimos modernos. Trad. Víctor Goldstein. Buenos Aires, Argentina. Ed. Siglo XXI.

Martínez de la Escalera, Ana María (2004). El presente cautivo. Siete variaciones sobre la experiencia moderna. México, Edere.

Ríos, María (Coordinadora), (2015). Estética de las imágenes y sus representaciones sociales. México. AMEST.

Simondon, Gilbert (2015). La individuación: a la luz de las nociones de forma y de información. Trad. Pablo Ariel Ires. Buenos Aires, Argentina. Ed. Cactus.

Skopin, Denis (2015). La photographie de groupe et la politique de la disparition dans la Russie de Staline. Editions L’Harmattan.

SEMBLANZAS
Ana María Martínez de la Escalera
es Doctora en Filosofía por la UNAM. Catedrática de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras y de Técnicas filosóficas en el SUAyED, FFyL, UNAM. Su línea de investigación es la Teoría y el Pensamiento crítico moderno y contemporáneo. Los campos problemáticos que aborda son: Problemas de la alteridad y los modos de exclusión, críticade género, aparatos de la producción artística y producción colectiva de sentido. Desde 1998 coordina varios seminarios de investigación dentro de programas como PAPIIT, PAPIME y recientemente PIFFyL. Ha sido coordinadora y editora de la colección Ejercicios de Memoria, en el IIFilológicas, UNAM y editó para el PUEG,UNAM Estrategias de Resistencia (2007) y Feminicidio. Actas de denuncia y controversia (2010); en 2013-14 publica el libro impreso por Juan Pablos y la herramienta digital Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político, Estos pueden ser descargados en: ae.filos.unam.mx
Ha publicado en libros colectivos, tanto artículos, ensayos como capítulos (150); ha participado en congresos nacionales e internacionales. Pertenece al PRIDE, categoría “D”; y al SNI, categoría I. Desde 2004 coordina el Seminario Alteridad y exclusiones.

Erika Lindig Cisneros
es Doctora en Filosofía por la UNAM (Ciudad de México, México) y profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma institución en las áreas de Filosofía del lenguaje y Estética. Su línea principal de investigación es la Teoría crítica del discurso. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. A partir del año de 1999 participa en una serie de proyectos de investigación que han abordado desde una perspectiva crítica los problemas de la alteridad en relación con el discurso de las humanidades y el de los activismos sociales. Es coeditora y coautora de los libros Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político, FFyL, UNAM/Juan Pablos, México, 2013; Convergencias teóricas. Usos y alcances de la retórica. Homenaje a Helena Beristáin, UNAM, México, 2015; La fuerza del discurso, UNAM, México, 2018; Usos y abusos del discurso: Ejercicios retóricos sobre política y sociedad. UNAM, México, en prensa; La seducción del texto. Nuevos ensayos sobre retórica y literatura. UNAM, México, en prensa; de la herramienta digital Alteridad y exclusiones y de múltiples artículos y capítulos de libros.

Francisco Barrón
Candidato a Doctor en Filosofía por el Programa de Doctorado en Filosofía, UNAM. Ha participado en varios proyectos de investigación como: “Memoria y Escritura”, “Políticas de la memoria”, “La cuestión del sujeto en el relato”, “Diccionario para el debate: Alteridades y exclusiones” (http://ae.filos.unam.mx/), “Estrategias contemporáneas de lectura de la Antigüedad grecorromana” (http://elea.unam.mx/) y “Herramientas digitales para la investigación en humanidades”.
Se ha dedicado al estudio del pensamiento griego antiguo, francés contemporáneo (Gilles Deleuze, Jacques Derrida, Louis Althusser, Michel Foucault, etcétera) y de los filósofos alemanes Friedrich Nietzsche y Walter Benjamin. Sus intereses son las relaciones entre la estética y la política, y los problemas especulativos sobre la relación entre la técnica, el arte, el lenguaje y el cuerpo.
Actualmente coordina el Proyecto de Investigación Seminario de tecnologías Filosóficas (http://stf.filos.unam.mx/) y es vocal en el Comité Ejecutivo de la Red de humanistas digitales (http://www.humanidadesdigitales.net/). Además se dedica a la planeación, desarrollo, creación de contenidos y coordinador de asesores de la plataforma digital de acompañamiento en los bachilleratos tecnológicos del país, para la Coordinación Sectorial de Desarrollo Académico de la Subsecretaría de Educación Media Superior, de la Secretaría de Educación Pública (http://humanidades.cosdac.sems.gob.mx/plataformas.html).

Francisco Salinas Romero
Aspirante a maestro en humanidades por la UAEM con una investigación sobre tecnología digital, analizando las formas en que se ha modificado la experiencia mediante el análisis de vocabularios como “memoria”, “montaje”. Se ha dedicado al estudio de diversos pensadores, tales como Nietzsche, Walter Benjamin y principalmente Kant, en su faceta política. Pertenece desde 2009 al seminario Alteridad y Exclusiones, y también ha colaborado con el seminario Tecnologías Filosóficas. Ha dado clases a nivel bachillerato y a nivel medio, impartiendo diversas materias. Además de co-coordinar el taller sobre perspectivas de género en el museo de la mujer

María León Magaña
Lic. en Comunicación y Periodismo, Mtra. en Filosofía de la Ciencia, con especialidad en estudios Filosóficas sobre Sociedad, Ciencia y Tecnología. Miembro fundador e integrante activo del Seminario de Tecnologías Filosóficas. Miembro del Seminario Alteridad y Exclusiones.
Sus líneas de investigación son: bases de datos y producción de conocimiento transdisciplinar; pensamiento tecnológico, algoritmos y producción colectiva de conocimiento; autonomía tecnológica y discusión pública de la tecnología.
Ha trabajado en el campo de la divulgación de la ciencia y actualmente es responsable del Laboratorio de Medialidad y Reflexión en el Laboratorio de Tecnologías El Rule.

Lourdes Enriquez Rosas
Es abogada y maestra en Filosofía del Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha especializado en crítica de género y análisis del discurso. . Es integrante del Seminario interdisciplinario de investigación “Alteridad y Exclusiones” en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordina el grupo de trabajo sobre derechos reproductivos en el Programa Universitario de Bioética. Forma parte del Consejo Técnico del Laboratorio Nacional Diversidades alojado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y también colabora en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM.

Circe Rodríguez
Docente e investigadora, licenciada en Artes Visuales, maestra y doctora en Filosofía con especialidad en estética por la UNAM. Realizó una estancia de investigación posdoctoral en la UAEM Morelos. Sus líneas de investigación se centran en el arte contemporáneo; los problemas estéticos contemporáneos; así como las relaciones que se establecen entre el arte, la política y el pensamiento estético. Cuenta con experiencia docente a nivel bachillerato, licenciatura y posgrado en materias prácticas relacionadas con la producción artística, y teóricas vinculadas al pensamiento estético, la historia del arte y la filosofía. Ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales; ha participado en congresos nacionales e internacionales. Pertenece al Seminario Alteridad y exclusiones desde 2010 y formó parte del seminario Figuras del discurso UAEMorelos

Mayra Citlali Rosas
Artista e investigadora interdisciplinaria, estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, doctora en Historia del Arte, concluyó una estancia de investigación posdoctoral en el área de Diseño y Ciencias Naturales en la UAM Cuajimalpa. El eje de investigación en sus recientes talleres, textos y cursos es la figura del monstruo y el cine de terror como dispositivos de reflexión estética, política e histórica de América Latina. Actualmente investiga y experimenta con las noción de “teratologías de lo femenino”, “cuerpo abierto” y “traducción” a través del formato de libro de artista y fanzine con exploraciones en collage, foto, ilustración, intervención corporal, textil y movimiento. Dos de sus colecciones en fanzine son: Programa para la mujer cuyo objetivo es deconstruir las narrativas de lo femenino contenidas en revistas para “amas de casa” como La familia en los años cincuenta y sesenta. la segunda colección es Monstruologías que aborda las figuras de cuerpos disidentes (enfermedad, la flor y el sujeto mujer, las caníbalas y lo salvaje). Docente en Centro Nacional de las Artes y Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Sandra Escutia Díaz
Licenciada en Filosofía, Mtra. En Estudios Latinoamericanos y actualmente realiza estudios de doctorado en Filosofía. Todos estos estudios han sido cursados en la UNAM. Otros estudios: Diplomados realizados en diferentes universidades españolas: Criminología, Antropología Forense Psicología Jurídica Forense Docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Líneas de investigación: feminismos, masculinidades y masculinidades en la infancia. Proyecto Para la Innovación y Mejoramiento de la Enseñanza, PAPIME/DGAPA/UNAM PE404115, “Cuerpo, territorio y violencia en Nuestra América. Cartografías materiales y simbólicas”, 2015-2017.  Proyecto de Investigación PAPPIT/UNAM IN400511-3 “Espacio, dialéctica y cuerpo. Hacia una simbólica desde Nuestra América”, 2011-2013. Coordinadora del Seminario Permanente “Dialéctica, Cuerpo y Lógica”, desarrollado en la sala Rafael Heliodoro Valle, Torre II de Humanidades, Ciudad Universitaria UNAM, de 2009 a 2012.

Ágata Pawlowska
Maestra y Candidata a Doctora en Filosofía Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Entre sus líneas de investigación se encuentran la islamofobia, el terrorismo, el racismo y la construcción de la figura del enemigo. Ha participado como ponente en los congresos nacionales e internacionales y ha publicado sus trabajos en las revistas y libros especializados. Es integrante de los grupos de investigación: “Imaginarios nacionales”, “Alteridades y exclusiones”; y “Teoría Crítica desde las Américas”; Es Logoterapeuta por Sociedad Mexicana de Análisis Existencia y Logoterapia; y docente de filosofía en el nivel superior en el Instituto Científico Técnico y Educativo, Universidad Panamericana y Universidad Pontificia.

INFORMES Y CONTACTO: 

5622-8222 Ext. 41899, 41900
56222903, 56222904
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“El rapto del lenguaje. Apropiación y autoritarismo en la filosofía universitaria”

Ana María Martínez de la Escalera

El siglo xx vivió una explosión del pensamiento sobre el len­guaje que dejaría huellas en la docencia en humanidades y, en particular, sobre la enseñanza de la filosofía en la Universidad. En la unam, en específico, se sucedieron rápidamente herme­néuticas, teorías de la interpretación, genealogía, arqueología, deconstrucción, teoría crítica e historia de conceptos, por ci­tar sólo unas pocas contribuciones a una reflexión que no se limitaba a incluirse en una tradición hegemónica, sino que abría nuevos caminos a la discusión; contribuciones que insistían en no separar la estructura semántica de la lengua de la pragmática de sus usos por el discurso hablado o escrito, y volvían sobre la importancia de interrogar lo que el discurso lleva a cabo, más allá de la oposición metafísica, o de sentido común, entre forma y contenido. A la par de todas ellas se iría consolidando institucionalmente una filosofía del lenguaje de corte analítico, como testimonia el plan de estudios de la licen­ciatura en filosofía y los programas correspondientes al área de filosofía del lenguaje en la Facultad de Filosofía y Letras, así como en el posgrado.

Esta filosofía se definió a sí misma excluyendo de sí aque­llo que consideraba no pertinente. Esta atribución, es decir, decidir lo que es y lo que no es filosofía del lenguaje, junto con su éxito universitario, marginó otros acercamientos o tra­tamientos del lenguaje en la filosofía del último siglo. El “éxi­to” institucionalizado o de institucionalización debe ser expli­cado: es un éxito político, no epistemológico, o si se prefiere, es producto de una política de la filosofía que, definiendo campos de problemas o bien tópicas, reduce la discrepancia a inutilidad. Por tanto, debe hacerse una crítica que muestre cómo, es decir, mediante qué operaciones prácticas llegó a ad­quirir tal fuerza y desbancó de la academia, de nuestra acade­mia sobre todo, otras modalidades de interrogación y pensa­miento sobre el lenguaje a las que equiparó con la ausencia de rigor o seriedad, expresada por ejemplo en el ensayo e incluso en la literatura filosófica. Afortunadamente, Nietzsche parece haberse adelantado a estos lamentables tiempos y en su libro La gaya ciencia desenmascaró la pretendida seriedad y rigor, mostrándolas como ejercicio autoritario y contrario a “las vir­tudes del verdadero acto de la lectura”. Virtudes que Michel Foucault, un siglo después, en su ensayo ¿Qué es la crítica? aso­ciaba a la práctica de la crítica y su fuerza desujetante y pro­positiva. Fijémonos que se trata, en el primer caso, de un libro de aforismos; en el segundo, de un radiante ensayo que la aca­demia filosófica de tradición analítica considera, por el con­trario, excluido de la filosofía. Recuérdese que Adorno en “El ensayo como forma” y en “La actualidad de la filosofía”, asegu­raba que, en tiempos aciagos como los suyos, el ensayo es pre­cisamente la forma de conjuntar investigación y exposición del discurrir filosófico que urge hacer público y compartido entre los lectores, considerados como debatientes amistosos.

*Texto completo

Participaciones en el Museo de la Mujer

En defensa de los derechos sexuales y reproductivos

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

Cuarta parte

Taller sobre derechos humanos y género

Primera parte

Segunda parte

Presentación de libro

“Alteridad y exclusiones. Vocabulario para el debate social y político”

Taller “Cuerpo, Género y Tecnología”

Sesión Francisco Salinas 

Taller “Perspectivas críticas sobre ciudadanía, género, derechos humanos y desarrollo sustentable”

Sesión Francisco Barrón

Sesión Lourdes Enríquez

Sesión Ana María Martínez de la Escalera

Sesión Elena León

 

Textos del libro “Figuras del discurso”

El pasado 5 de agosto fue presentado el libro “Figuras del discurso”. Acá les compartimos algunos de los ensayos que se encuentran en el libro:

Presentación del libro “Figuras del discurso. Exclusión, filosofía y política”

Dra. Ana María Martínez de la Escalera

Los libros se usan: eso lo saben muchos. Sea para registrar pensamientos o sermones, para conservar discursos y argumentos. 

Son empleados para acariciar ideas nuevas y hojear antiguas; otras veces sólo para acariciar. 

Su valor de uso –dirán algunos—no está enmarcado en ninguna función primordial o ineludible, sino, tal vez, en lo que lo excede. Llamémosle al excedente por su otro nombre y su nombre-otro, el pathos, aunque también podría ser el ethos, las afecciones junto a los afectos de los lectores, si es que alguna vez estuvieron separados ambos. Efectos inmediatos y a largo plazo, previsibles o inesperados de la lectura y la escucha. Sólo en esta relación privilegiada por peitho, la persuasión que incendia la adhesión de los sentimientos, y garantizada por metis, la astucia sin medida de la sabiduría de la gente, las fuerzas de cualquier libro tienen lugar y a veces, se liberan y liberan a los y las lectoras. Entonces el libro abre el debate, él pregunta y él contesta interrogantes, produce el anhelado cambio de ideas, desata voces diversas y singulares, irrepetibles; interpela al otro en cada uno de nosotros.

Al mismo tiempo el libro no deja de actuar como fundamento de tradiciones, depósito de relatos. También usado como excusa para esto o aquello, para atenuar la culpa y eludir la responsabilidad. Muchos lo emplean para guardar celosamente proyectos y conversaciones e inmediatamente olvidan donde lo dejaron, junto con las buenas intenciones.

Decíamos: los libros interpelan al lector; no obstante, otros más son interpelados por los avances beligerantes de los nuevos lectores, por las nuevas actitudes y las recién descubiertas actividades lectoras. Un montón de libros también nos transforman. Unos son testimonio de las dificultades del devenir del pensamiento crítico sin miedo a ubicarse en el primer lugar de la puesta en cuestión. Precisamente como estas FIGURAS DEL DISCURSO las cuales aquí intentamos presentar en toda su fuerza crítica.        

Si la crítica fue, desde la perspectiva de Michel Foucault, la formulación de objeciones contra ciertas formas de gobierno del sentido y su fabricación, junto con la realización de prácticas de de-sujección; o como quería Adorno, fue el dar cuenta de las nuevas realidades que se hacen visibles para y por el pensamiento, ofreciéndole provisionalmente un nombre y concepto nuevos con los cuales  facilitar la acción de las fuerzas transformadoras de la historia que en él habitan, aquí entre estas páginas deviene comunidad a través de ejercicios –imperceptibles y moleculares (Deleuze)– que al no proponerse desbaratar a algún contrincante o tomar el poder y control del sentido, aumentan las posibilidades de la conversación, gran baluarte de la alteridad.

La fuerza crítica desplegada a través de sus artículos es propuesta de cuestiones y postura decidida ante la situación que demanda nombre propio, descripción e intervención connotada, política, cultural, intelectual, subjetiva; marcas todas de la dignidad de los y las lectoras ante la urgencia de un presente injusto. La crítica es también la apertura a la puesta al día que no facilite el aggiornamiento, como aquél inventado por la Iglesia católica para que todo cambio reforzara el que todo siguiera igual. Puesta al día del instrumental del lector tan diverso como la figura misma de lector. Puesta al día, y sobre ella, puesta en circulación de operaciones que revelan los procesos de exclusión, es decir muestran la exclusión como operación oficial contra la diferencia (Foucault, El orden del discurso) y contra la voz que toma la palabra sin pedir permiso a la autoridad.

Las Figuras del discurso coordinadas por Villegas, Talavera y Monroy –los tres representados además en el interior del libro por sendos artículos críticos–, transdisciplinan los límites filosóficos de la obra, estableciendo relaciones de todo tipo con la historia, la antropología, la psicología y la teoría del inconsciente, la literatura, el testimonio y la actividad política. Si interdisciplina es intercambio de ideas para solucionar problemas fuera del ámbito estrecho de cada disciplina académica, la transdisciplina realiza la crítica suprema de cualquier saber al cual se le hubieran subido los humos, como suele decirse coloquialmente, pretendiendo ser la explicación última y primera de lo existente, delirio como sabemos de nuestros profesionales. Otro de los logros del tomo es haber partido de la noción enriquecida de figura, por la cual la figura es la operación de generalización hiperbólica de un significado (el indio es el habitante nativo que los colonizadores encontraron al llegar) y de la naturalización de la denotación (la clase de individuos que privados de sus derechos humanos,  aparecen como naturalmente naturales), sin reparar en la referencia, puesto que siempre es fallida (los mayas no son nahuas); y esta falla es, justamente, la cristalización de la dominación colonial. La crítica es la manera idónea para viajar cual nómade hacia territorios-otros de la proposición sin condición y el libre debate sin agenda, sin coartada y sin extorsión (Derrida, Las humanidades sin condición). El tercer logro es haber acabado con la ilusión, o la cursilería, de pretender hablar por los excluidos ganando prerrogativas, sustituyendo a las víctimas, ocupando el puesto de representante-acreedor de todos los oprimidos. No porque no se pueda hablar por las víctimas; sino, en forma muy determinada en casi todos los textos reunidos, porque la crítica de la exclusión habla desde la resistencia sin condición ni agenda interesada, no desde la vivencia dañada. Decía Milán Kundera que los cursis insisten en que su corazón está del lado de las víctimas sin excepción y dejan caer siempre dos lágrimas (Milán Kundera, La insoportable levedad del ser, Barcelona, Tusquets, 1999 (12 ed)) una por la pobre víctima a la que reducen a la infancia, es decir a la ausencia de lenguaje y fuerza, la otra conmovidos por ellos mismos, al demostrar sentimientos que son de todos (o eso suponen). Reconocemos al cursi porque llora dos veces. No es la primera lágrima la que vuelve cursi al cursi, es la segunda: “La segunda lágrima dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad…! Es la segunda lágrima –sostiene Kundera contra otras caracterizaciones de lo cursi– la que convierte el kitsch en kitsch” (p. 256-7). En el kitsch lo sentimental, la catacresis, los ready-made o lugares comunes de la emoción, el recurso a-crítico, a la sociedad, a la política y al papel de una misma en ella, confirma al homo sentimentalis de Kundera, es decir configura, conformistamente, al nuevo tipo de ciudadano en el cual nos hemos convertido. Lo cursi trata del sentimiento del amor en la relación amorosa sino fuera, en áreas precisamente no amorosas, por ejemplo, lo moral o lo ético donde “la ilusión de la perfección moral” muestra su carácter totalitario, esto es su efecto de crueldad pública ante quien no comparte como “todos” los individuos deberían hacer, una misma concepción sentimental de la política y de las relaciones con los otros. O de lo humano, o de la civilización, o de la mujer. El cursi es típicamente un Narciso moderno más.

      Citemos a Kundera en La insoportable levedad del ser, hoy pasada de moda. En el capítulo La gran marcha, apartados 7 y 8 escribe:

Diez años más tarde (cuando vivía ya en Norteamérica), un amigo de sus amigos, senador norteamericano, la llevaba en su enorme automóvil. En el asiento trasero se apretujaban cuatro niños. El senador detuvo el coche; los niños bajaron y corrieron por el amplio césped hacia el edificio de un estadio en el que había una pista de patinaje sobre hielo. El senador, sentado al volante, miraba enternecido a las cuatro figuritas que corrían y se giró luego hacia Sabina: «Mírelos». Dibujó con la mano un círculo que pretendía abarcar el estadio, el césped y a los niños: «A esto lo llamo felicidad». Tras aquellas palabras no sólo había felicidad porque los niños corrieran y el césped creciera, sino también una expresión de comprensión hacia una mujer que procedía de uno de los países del comunismo donde, a juicio del senador, el césped no crece y los niños no corren. ¿Cómo sabía aquel senador que los niños son la felicidad? ¿Es que podía ver sus almas? ¿Y si en el momento en que desaparecieran de su vista, tres de ellos se lanzaran sobre el cuarto y empezaran a pegarle? El senador tenía un solo argumento para su afirmación: sus sentimientos. Allí donde habla el corazón es de mala educación que la razón lo contradiga. En el reino del kitsch impera la dictadura del corazón. Por supuesto el sentimiento que despierta el kitsch debe poder ser compartido por gran cantidad de gente. Por eso el kitsch no puede basarse en una situación inhabitual (Gómez de la Serna sostiene lo contrario), sino en imágenes básicas que deben grabarse en la memoria de la gente: la hija ingrata, el padre abandonado, los niños que corren por el césped, la patria traicionada, el recuerdo del primer amor. El kitsch provoca dos lágrimas de emoción, una inmediatamente después de la otra. La primera lagrima dice: ¡Qué hermoso, los niños corren por el césped! La segunda lágrima dice: ¡Qué hermoso es estar emocionado junto con toda la humanidad al ver a los niños corriendo por el césped! Es la segunda lágrima la que convierte el kitsch en kitsch. La hermandad de todos los hombres del mundo sólo podrá edificarse sobre el kitsch. (109-110)

      Nos parece que a Kundera le hizo falta precisar lo siguiente: al igual que el senador, que no es un individuo sino un personaje y operador de sentido; el cursi al decir “Soy humano” implícitamente niega la humanidad del otro, siendo esa justamente la operación excluyente.  A través de una expresión de comprensión ante la ausencia de humanidad del otro u otra, ausencia y negación que la expresión” yo, humano” perpetúa, opera y lleva a cabo dos cosas: por una parte, realiza y confirma la ausencia de humanidad del otro, y por otro lado llora con placer egoísta esa ausencia, congratulándose así de su propia existencia ilusoriamente humana (ilusoria o fantasmática porque precisa siempre una vez más de la segunda lágrima y así del otro para confirmar la propia existencia). Porque el valor kitsch, el valor posible-imposible del cursi es la negación decretada de humanidad de cualquier otro y de todos los otros. El doble gesto lacrimoso que actúa como “comprensión condescendiente” del otro, es en realidad, la realización de la confirmación de la identidad como humano o Yo ante el no-humano. Típica operación identitaria en el espacio macro-político, en el aparato del estado nacional que muestra la “estetización de la política totalitaria y la totalización de la política” señalada por Walter Benjamín, esta vez actuando sobre la producción de sentido.

      Así pues, si se quisiera resumir el libro en una frase podría decirse lo siguiente: este libro es la deconstrucción crítica de lo cursi en el discurso de las exclusiones, de la filosofía y la política.

Sin duda frase insuficiente pero justo porque en el libro no se habla por los vencidos, por los oprimidos, los animales, los desechados, sino que, primordialmente, se intenta visibilizar cómo se los fabrica. Por ejemplo, se analiza con cuidado minucioso cómo opera la generalización abusiva de la palabra Hombre, o Civilización, o Mujer, o Animal, sobre los referentes sociales, históricos, materiales a los que necesariamente, o constitutivamente, excluyen. Es urgente el análisis pues todas estas expresiones, y otras más estudiadas en el tomo, excluyen al generalizar, fabrican su necesario excluido y fortalecen así la dominación.

Por todo ello decimos que el valor de este libro es que en él no hay cabida para la cursilería política sino para la politización de los lectores y la lectura.

Gracias.